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LINO
CESAR OVIEDO
(ARTICULOS
PEDIODISTICOS 2003) |
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La
parcialidad informativa
en el caso Lino Oviedo.
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| Por:
José B. Godoy |
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Asunción (Opinión) Resulta increíble
la actitud parcial de ciertos sectores de la prensa internacional,
que sistemáticamente obvian, ignoran información
pública de suma importancia, cuando ésta hace
referencia a personajes a los que, maliciosamente se los ha
encasillado en una postura asumida más por razones
emocionales que por motivos valederos y comprobables. Este
es un defecto profesional que como periodistas jamás
queremos reconocer. Y es la tendencia a publicar solo lo que
los dueños de los medios de comunicación nos
permiten. Esto significa que debemos dejar de rasgarnos las
vestiduras cuando hablamos de la manipulación informativa
y queremos levantar bien en alto nuestra supuesta independencia
periodística. No es mi intención hacer periodismo
de periodistas, pero hagamos un mea culpa, abandonemos la
hipocresía y reconozcamos nuestra parcialidad, la bajada
de línea, que en temas específicos todos hemos
hecho alguna vez y continuaremos haciendo vencidos por la
presiones mediáticas y por no perder nuestros puestos
de trabajo.
Es de destacar en el Caso del general Lino Cesar Oviedo, la
tendenciosa información y conceptualización
discriminatoria y peyorativa de los términos constitutivos
de la noticia propiamente dicha. Cuando se hace referencia
a la persona del general Oviedo, sistemáticamente s
estigmatiza a esta persona con conceptos agregados en el cuerpo
de la noticia tales como: ex general golpista, ex militar
prófugo, asilado político, etc. Estos verdaderos
preconceptos, fruto de nuestra propia opinión, o imposición
de nuestros editores, nos alejan de una de las principales
funciones éticas y pilar de nuestra amada profesión:
La Imparcialidad en la Información... A saber: Lino
Oviedo no es un asilado político. Todo lo contrario
el Supremo Tribunal de Brasil le ha dado completa libertad
para habitar y transitar en suelo brasilero al haber dictaminado
por unanimidad, con fecha 17 de diciembre 2001 que la solicitud
de extradición del gobierno paraguayo, encubría
una persecución política manifiesta. O sea que
lo correcto sería, si el periodista quiere agregar
algún calificativo personal sobre el referente, su
calidad de perseguido político...
Estas cosas no suceden cuando inevitablemente se posiciona
la opinión publicada en un punto crucial: el prejuicio
instituido frente a una personalidad determinada, con el complejo
agravante de la difundida tendencia sudamericana al rechazo
sistemático y repulsivo a toda figura que proceda de
los cuadros pertenecientes a las Fuerzas Armadas. Con seguridad
podremos dar algo de crédito a semejante discriminación
por lo padecido en los países de la región bajo
el incordio de las dictaduras generadas desde ese sector integrante
de la sociedad.
Aun así, nada justifica que nuestro papel social como
comunicadores, de difundir la información a nuestra
sociedad en forma independiente de toda tendencia, creencia
o inclinación personal, claudique sistemáticamente
por intereses espurios que han infiltrado y corrompido a una
de las mas nobles profesiones, la de informar...
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