Año 2003
( nuevos articulos)
 
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 La parcialidad
 informativa en
 el caso
 Lino Oviedo

  Por: José B. Godoy
 
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 Paraguay,
 Historia

 de injusticia.
 
Por: José B. Godoy
 
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Año 2000
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 19-Ene-2000
 
(Comunicado)

 
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Año 1999
 
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LINO CESAR OVIEDO
(ARTICULOS PEDIODISTICOS 2003)


Una vez más Argentina
se abrió de piernas

 
Un Golpe de Estado encubiertorme  
 Por: José B. Godoy  

El continente sudamericano se vio sacudido, una vez más, durante 1999, por los tristes acontecimientos que enlutaron al Paraguay durante los hechos de Marzo de 1999. resultado de un enrarecido ambiente político, de las duras luchas internas por el poder que los partidos políticos venían sosteniendo prácticamente desde el retorno a la democracia, luego de la furibunda dictadura de Alfredo Stroessner, la manipulación política en búsqueda del poder había llegado a su punto culminante. Se planeó un magnicidio, la muerte del vicepresidente de la República, el doctor Luis María Argaña y hasta se llegó a perpetrar una verdadera emboscada matando a ajenos y propios correligionarios , para que en un futuro los sanguinarios autores intelectuales de un encubierto golpe de estado, pudieran pararse sobre la sangre de sus compatriotas para intentar justificar lo injustificable.
No solo por poder, sino por odio y resentimiento hacia sus oponentes se pergeño tamaño complot. Los hechos resultaron, para quienes así lo planearon, en la renuncia del Presidente constitucional de Paraguay, Raúl Cubas Grau y la obligada partida hacia la Argentina en búsqueda de refugio de Lino César Oviedo. Aquel 28 de Marzo de 1999, Oviedo llegó al aeropuerto de Don Torcuato, en el Gran Buenos Aires, poco más que con lo puesto pero esperando el abrazo protector de un país al que amaba y había sabido demostrárselo oportunamente.
El sí del Gobierno de Menem
La respuesta positiva al refugio de Lino Oviedo fue instantánea, y es que el Gobierno del presidente Carlos Menem, supo interpretar y comprender inmediatamente la jugada taimada de quienes pretendían encumbrarse en el poder paraguayo injustamente, anticonstitucionalmente.
A la vista de un simple análisis, se caía de maduro que a Oviedo lo perseguían políticamente. Le querían pasar una vieja factura que no le correspondía pagar (el supuesto golpe del 96), le tiraron un muerto encima (Argaña) y como si esto fuera poco sus detractores organizaron una reyerta en la Plaza del Congreso que por poco no terminó en una masacre (7 muertos y decenas de heridos), por supuesto atribuyéndole todos y cada uno de estos hechos, al propio Oviedo.
Pero el horizonte de la estadía del ex general en Argentina se estaba cargando de oscuros nubarrones. Las elecciones para el próximo período presidencial habían sido ganadas por la ALIANZA y el futuro presidente de los Argentinos sería el doctor Fernando De la Rua. Era de esperar, que todo el séquito resultante de la mixtura política de seudo progresistas, de representantes de una izquierda vernácula, sui generis y fascista, que se descargaría en los puestos públicos provenientes de la Alianza, tendría un fuerte olor reaccionario hacia todo aquello que tenga, tuviera o tuviese gorra... Léase militares, marinos, policías, etc.
En este contexto, Lino Oviedo representaba, para los nuevos políticos dueños del poder en Argentina, los odios intestinos que no habían logrado resolver por su propia inmadurez cívica que tristemente se comprobaría 2 años más tarde en la inoperancia política que culminó con una renuncia presidencial y un país abandonado cobardemente y en banca rota.El capricho antimilitar
En aquél contexto del 99, no cabía la menor duda que los futuros popes de la política nacional debían actuar en las antípodas del Menemismo. No era admisible, aunque existieran razones valederas, defender a ningún “milico”, de ninguna parte del planeta y menos si provenía de algún régimen dictatorial militar (¿De dónde venían muchos de ellos?).

Así, amenazado por lo que era obvio, Lino Oviedo, caballerosamente abandonó la Argentina, un día antes de que asumiera la presidencia el doctor De la Rua, el día 9 de diciembre de 1999.
Los Argentinos somos derechos y humanos...
Todo habría sido distinto si Argentina hubiera tenido la responsabilidad suficiente para enfrentar con empatía, con madurez institucional y constitucional un pedido de asilo de quien era manifiesto padecía persecución. Pero con un presidente pusilánime como el que se avecinaba (De la Rua), un vicepresidente que huyó cuando más se lo necesitaba, como Chacho Álvarez, qué se podía esperar. Fue una verdadera oportunidad internacional perdida. No me cabe la menor duda que el ejemplar fallo del Supremo Tribunal Brasilero, reconociendo la perversa solicitud de las autoridades paraguayas de aquél momento, demostrando la inconsistencia y los vicios de forma que pesan sobre los hechos legales por los cuales se pretende juzgar e inculpar a Oviedo en Paraguay, habría quedado empañado de haber tomado en sus manos la Corte Suprema de Justicia Argentina el caso Oviedo. Y no lo digo por sus referencias políticas de la Corte, cuestionadas en algunas ocasiones con tino y en otras con desacierto. Sino que me baso en la opinión unánime de los especialistas del derecho quienes consideran la encumbrada talla, a nivel mundial, de los constitucionalistas que la integran.
El tiempo que todo lo cura o, como en este caso todo lo mata, demostró lo que el Supremo Tribunal Federal de Brasil confirmó: Lino Cesar Oviedo está siendo perseguido políticamente por las autoridades de su país, por lo menos de esa manera sucedía hasta antes de que asumiera el nuevo presidente constitucional de Paraguay, Duarte Frutos. Esperamos que se confirme el cambio de actitud del gobierno guaraní...