Lino
Oviedo Libre
Historia de los Derechos Humanos torcidos...
Río
de Janeiro (CIN-Brasil) A 2 años de la negación
del pedido de extradición de Lino César Oviedo,
por parte del Supremo Tribunal Federal de Brasil, máximo
órgano legislativo de este país, y de la versada
opinión de ese fuero al respecto de la inconsistencia
y nulidad legal de los delitos de los que el gobierno paraguayo
pretende imputar al ex general, asombra el silencio y la
desidia de los organismos internacionales de defensa de
los derechos Humanos.
El 17 de diciembre del año 2001, por unanimidad,
el Supremo Tribunal Federal brasileño decidió
negar el pedido de Extradición echo por el gobierno
de Paraguay contra el ex-jefe de las Fuerzas Armadas Lino
Cesar Oviedo Silva. En esa misma instancia se ordenó
su inmediata libertad para transitar y habitar, si así
lo decidía, el territorio de la República
Federativa del Brasil.
En aquél momento, muy pocos saben o recuerdan que
el Relator del Proceso, ministro del Tribunal Maurício
Corrêa, fundamentó su voto en favor de Oviedo,
por el trabajo conjunto con el ministro de la misma corte
doctor Sepúlveda Pertence argumentando, ambos magistrados,
que se trataba de un pedido de “extradición
política disfrazada”. Se trata de casos en
los que un Estado (en estos sucesos Paraguay), atribuye,
maliciosamente, a una persona un crimen común para
garantizarse el retorno de aquella a su país de origen,
camuflando la finalidad real de una persecución política.
Este Tribunal, no solo se expidió en cuanto a la
perversa solicitud de las autoridades paraguayas de aquél
momento, sino que además, mostrando un alto compromiso
con la justicia y el derecho, demostró la inconsistencia
y los vicios de forma que pesan sobre los hechos legales
por los cuales se pretende juzgar e inculpar a Oviedo en
Paraguay.
Recordemos que el ex-general Lino Oviedo está siendo
acusado, en su país de origen por hechos ocurridos
en marzo de 1999, cuando fue asesinado Luis Maria Argaña,
vice - presidente de Paraguay en aquella época. Su
muerte precedió el conflicto de la Plaza del Congreso
en Asunción, evento en el que murieron 7 personas
y centenares quedaron heridas por la acción de franco
tiradores no identificados. Oviedo, según la justicia
paraguaya, habría instigado la violencia ocurrida
en la Plaza.
El ministro del tribunal, Maurício Corrêa afirmó
que no se puede analizar los hechos sin excluir el contexto
histórico en que se realizaron. Recordando toda la
trayectoria política de Lino Oviedo desde la caída
de Alfredo Stroessner, en 1989, el relator del tribunal,
declaró la predominancia, en el caso, de la naturaleza
política de los crímenes en cuestión.
“El ex-jefe de las Fuerzas Armadas paraguayas representa
el mayor riesgo contra la hegemonía del grupo político
dominante actualmente en Paraguay”, afirmó
el relator.
Más allá de eso, según Corrêa,
todos los otros supuestos mentores, o instigadores de los
crímenes, que fueran acusados junto con Oviedo, se
encuentran en libertad en su país, ya sea por la
certeza de falta de participación en los eventos
o por la inexistencia de pruebas. Oviedo seria el o único
sobre quién permanece la orden de captura. Por esas
razones, el relator no admitió la extradición.
El ministro Nelson Jobim, integrante del Tribunal Federal,
revisó los eventos históricos y salientes
que demostraron que el asesinato de Argaña no benefició
en nada a Oviedo; por el contrario, le causaron mayores
perjuicios, resultando su adversario político, Luis
Gonzáles Macchi, ascendido a la presidencia del Paraguay,
como consecuencia de lo ocurrido en marzo de 1999.
Otro ministro integrante del alto tribunal brasileño,
el doctor Celso de Mello, reflexionó recordando que
la propia Constitución Federal limitó el poder
de Extradición, por parte del estado brasileño.
“La cooperación entre los países en
materia criminal no exonera al Estado de velar por los derechos
de las garantías fundamentales de los ciudadanos”.
En entrevistas periodísticas, el presidente del Supremo
Tribunal, ministro Marco Aurélio, declaró
que la decisión del tribunal confirma la buena procedencia
del asilo concedido por Brasil, en su momento, al correligionario
de Oviedo y ex-presidente de Paraguay, doctor Raúl
Cubas Grau, quién llegó también a tierra
brasileña perseguido políticamente, resultado
de los mismos tristes hecho acontecidos en Paraguay durante
el mes de marzo de 1999.