| Médico
forense destituido |
| La
superintendencia de la Corte Suprema de Justicia destituyó
a médico forense José María Llano, por irregularidades en
el ejercicio de su profesión, como auxiliar de justicia...
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| Análisis
del caso Argaña |
| Una
profunda investigación sobre los puntos más oscuros del expediente
judicial del caso...  |
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| Puerta
trasera derecha. Lugar donde se encontraba el Dr. Argaña.
Muestra los œnicos tres impactos que recibió la camioneta
en ese sector. Un detalle llamativo: El cuerpo del Dr.
Argaña presenta cinco impactos de bala. ¿Dónde, cómo
y cuándo recibió los otros dos disparos? |
Vista
del asiento trasero del vehículo en el que viajaba el Dr. Argaña.
En ese lugar fue, supuestamente, ultimado. Nótese la ausencia
total de manchas de sangre en él tapizado. |
El
ataque al custodio y chofer, fue brutal, con armas de grueso
calibre y de una manera "profesional", como suelen
hacerlo los sicarios: de frente y disparando a la cabeza
de las víctimas, para asegurarse su muerte. Lo que llama
la atención es que para disparar contra el Dr. Argaña (de
quien se esperaba aseguraran su mortal trabajo) lo hicieron
con armas cortas y no dispararon, como macabramente suelen
hacerlo, un tiro de gracia en la cabeza de la víctima.
¿Fue un error, un descuido, o algo que carecía de importancia
para los supuestos victimarios? |
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| Después
del atentado, todos los que llegaron hasta el lugar, incluso
el propio hijo del Dr. Aragaña, el Escribano Nelson Argaña,
ninguno intentó auxiliar a los heridos. ¿Por qué? |
Acá
se observa al custodio aœn con vida, sin recibir asistencia
médica. En el vídeo se podrá observar el movimiento de su
cabeza, que muestra su estado de agonía. Este moriría
luego de ser trasladado a un centro médico horas más tarde.
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Se
observa al Dr. Argaña recostado sobre el lado derecho del
asiento trasero, en forma llamativa por ser el lugar donde
ingresan los proyectiles al vehículo, sin apreciarse muestras
de sangre alguna. |
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| Nótese
la forma en que fue tratado el custodio, herido gravemente. |
Obsérvese
la inhumana postura que fue sujeto este hombre.
Murió
o lo ayudaron a morir ? |
Aquí
podemos observar la mano del Dr. Argaña, en el momento de
ser retirado del vehículo en el cual se atentó contra él,
resultando significativo el hecho de la rigidez y entumecimiento
de la misma. Lo que sustentaría, la confirmación de dos testigos
(entre ellos el propio Ministro de Obras Pœblicas y amigo
del Dr. Argaña, Icho Planás) que declararon sobre la extrema
palidez y los labios lilaceos del cuerpo del Dr. Argaña. Un
signo cadavérico que se presenta varias horas después de muerto.
Téngase en cuenta que estas imágenes corresponden a unos
quince minutos después del atentado. |
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En
todo momento se puede observar que, en la camisa blanca del
Dr. Argaña, no existe una sola huella de sangre. Recuerde
que las pericias constatan cinco impactos de bala sobre el
tronco del Vicepresidente. |
Nótese
la ausencia de sangre sobre el brazo derecho de la camisa
del Dr. Argaña. Comparen con las fotos correspondientes a
la necropsia, donde se ve claramente un impacto de bala. |
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Estas
imágenes corresponden a la necropsia del cuerpo del Dr. Argaña,
Extrañamente fue realizada en un sanatorio privado (Sanatorio
Americano de la ciudad de Asunción del Paraguay), y llevada
a cabo por el Dr. Ballasai (médico externo del Sanatorio Americano)
y supervisado por el médico forense Dr. José María Llano
( Ahijado del Dr. Argaña ! ).
Desde el punto de vista forense dicha necropsia, fue realizada
en términos y formas absolutamente desprolijas, prueba de
ello es que los órganos, así como la ropa y otros elementos
de prueba del Dr. Argaña, se encuentran en poder de la familia
Argaña, cuando deberían estar en custodia del juzgado encargado
de la causa. Porque
se realiza en una camilla de un sanatorio privado y no como
lo indica el procedimiento en estos casos en una bacha de
Instituto de Medicina Legal, máxime teniendo en cuenta que
se trataba del Vicepresidente del Paraguay.
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Se
puede apreciar el rigor mortis en su mano derecha. |
Esta
es la granada que no explotó, permitiéndonos obtener la realidad
de los hechos (de haber detonado, habría ocultado la farsa de
este supuesto magnicidio). |
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