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Como es notorio, todo este maremagno de hechos que se fueron sucediendo y que finalmente desembocan en la situación actual, por todos conocida, tiene comienzo en el movimiento que terminó con el gobierno autoritario del Gral. Stroessner. En febrero de 1989, el entonces Coronel Lino Cesar Oviedo, participó de dicho movimiento, que trajo a la República de Paraguay nuevos tiempos en el caminar hacia la democracia y a la reorganización de las instituciones en libertad.
En ese entonces, accede a la Presidencia de la República el Gral. Andrés Rodríguez, quien pone en las manos del Gral. Oviedo la responsabilidad de ejercer la Comandancia del Ejercito y digno referente respetuoso de la democracia recién nacida.
Dicha responsabilidad continuó siendo desempeñada sin sobresalto alguno durante el gobierno del Presidente Rodríguez, y con posterioridad al año 1993, también bajo la administración del primer presidente civil después del período autoritario, el Ing. Juan Carlos Wasmosy.
En los primeros tiempos de su gestión, la administración del Presidente Wasmosy generó la legítima expectativa de proyectar al país hacia el progreso y la modernidad. Sin embargo, poco tiempo después de la elección la eficacia del gobierno comenzó a ponerse en tela de juicio. Una serie continua de desentendimiento entre el Poder Ejecutivo y el Parlamento Nacional colocó un importante componente en la latente crisis.
Las evidencias de la existencia de un fenómeno de corrupción desembozada en permanente y preocupante crecimiento, que afectaba directamente a miembros del Poder Ejecutivo, puso en jaque al Presidente Wasmosy, sin mayorías parlamentarias, sin la adhesión de los legisladores de su propio partido, el colorado, sustentador del gobierno, acosado además por las denuncias de corrupción y malversación que debilitaron la figura presidencial, no solo la faz personal de Wasmosy, sino fundamentalmente en su significado como referente institucional del pueblo paraguayo.
Todos estos hechos no eran ignorados por el Gral. Oviedo, pero no estaba en sus manos resolver el conflicto y el bloqueo político, ya que esto no constituía materia de su misión específica.
En medio de un latente conflicto de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo, sobrevienen los hechos ocurridos durante las jornadas del 22, 23 y 24 de abril de 1996, los que fueron presentados ante la opinión pública nacional e internacional, como un intento de golpe de estado promovido por el Gral. Lino Cesar Oviedo, que no fue tal, y que fue explotado y manipulada la información por parte del titular del Poder Ejecutivo paraguayo, para instrumentar cambios que de otra forma no podría haber ejecutado por oposición de una mayoría parlamentaria adversa.
Los sucesos históricos del 22 y 23 de abril
Como consecuencia de los hechos ocurridos, se inició de oficio una causa ante el Juzgado de 1». Instancia en lo Criminal del 1er. Turno de Asunción, instruyéndose sumario para la investigación y comprobación de los hechos detallados. Cabe destacar que fue sobreseído por este tribunal de culpa y cargo, el Gral. (S.R) Lino Cesar Oviedo.
Paralelamente y en una clara maniobra por perjudicar al Gral. Oviedo, se crea un Tribunal Militar Extraordinario (TME), el que es a las claras anticonstitucionales, ya que pretende expedirse, en un nuevo juicio, en este caso del orden militar, en contra del Gral. Lino Oviedo, absuelto por la misma causa, que se pretende juzgar nuevamente. Así en medio de este desorden judicial absurdo, este TME condena al Gral. Oviedo a 10 años de cárcel. Todo esto llevado adelante por los insistentes acusadores que pretendían reflotar una instancia judicial ya finalizada por imperio de la cosa juzgada, impetrando una acción de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia que adhiere, de manera obsecuente, con el poder de turno.
En ese estado de cosas, la defensa del Gral. Lino Oviedo culmina en el momento del agotamiento de todos los recursos internos previstos por la legislación paraguaya. Por ello, debió concurrir ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Organización de Estados Americanos OEA, a fin de solicitar el amparo por la violación, por parte del gobierno paraguayo, de los derechos protegidos por el Pacto de San José de Costa Rica.
Durante el año 1997 y mientras transcurría todo este denso proceso judicial. El Gral. Lino Cesar Oviedo, concurre a las urnas, para las elecciones internas del Partido Colorado, imponiéndose en dicho escrutinio su fórmula OVIEDO ñ CUBAS GRAU (23 de Setiembre de 1997). Dicha fórmula representaría y competiría en las elecciones presidenciales previstas para el año 1998. Obviamente que esto no agradó a sus rivales, quienes pusieron manos a la obra para, de cualquier manera, inhabilitar la figura de Lino Oviedo como futuro presidente de los paraguayos que se perfilaba. Y no era de esperar otro resultado, ya que las "instituciones" del Paraguay respondían sórdidamente al mandamás de turno y a quienes habían pactado secretamente con él.
Ya resignado Lino Oviedo, da paso a una nueva formula que se presentaría en los comicios del 98 y que triunfaría: CUBAS GRAU - ARGAÑA. Dicha formula triunfa, finalmente, en las elecciones presidenciales.
Es así, que a efectos de cumplir con los preceptos constitucionales, legales y con los acuerdos internacionales suscritos por el Estado Paraguayo, la administración presidida por el Ing. Raúl Cubas Grau (nuevo Presidente del Paraguay) lleva adelante todos aquellos procedimientos ajustados a derecho con el fin de garantizar al Gral. (S.R.) Lino Cesar Oviedo – así como lo haría con cualquier otro ciudadano de la República – el pleno y total ejercicio de sus derechos dentro de los marcos legales. El propio Presidente Cubas Grau, asumió la responsabilidad ante el Honorable Consejo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de comunicar todos los procedimientos que se llevaran a cabo, referentes a la situación del Gral. (S.R.) Lino Cesar Oviedo.
Esta decisión política del Presidente Cubas Grau generó una confrontación política y parlamentaria, donde las presiones de la oposición, queriéndose fundamentar en los hechos juzgados en la pasada administración y que como se ha podido comprobar viciados de nulidad legal y anticonstitucionales, intentaron por todos los medios doblegar la postura democrática y garantista asumida por el Presidente de la Nación. Todo ese intento fue en vano dada la negativa del primer mandatario, el Ing. Cubas Grau.
Era obvio que la oposición, con una gran carga contenida de odio y rencor contra la figura del Gral. Oviedo, no se quedaría de manos cruzadas. La pregunta que todos los observadores nos hacíamos era: ¿ Cuál sería la siguiente jugada?...
Este es el momento crucial, el instante en el que se produce uno de los hechos más reprobables y calamitosos en el devenir de la historia de la humanidad: un magnicidio, atentar contra la vida de aquellos que han sido investidos por la decisión popular del voto. Del Dr. Luis María Argaña, se dice que fallece el 23 de Marzo de 1999 a las 8:50 de la mañana, aproximadamente. En un barrio de la Ciudad de Asunción, la camioneta que lo conducía hacia las oficinas de la Vicepresidencia del Paraguay, es detenida por un vehículo del que se bajan tres personas y disparan con armas de distintos calibres. Se muestra a la opinión pública internacional el resultado de tamaño ataque: "La muerte del Sr. Vicepresidente del Paraguay, Dr. Luis María Argaña; la de uno de sus custodios el Sub Oficial Francisco Barrios González y herido de suma gravedad el chofer señor Víctor Barrios Rey". Lejos estábamos, en aquel entonces, de desentrañar lo que hoy conocemos como un gran complot para desestabilizar al gobierno paraguayo, legítimamente elegido en las urnas, deshacerse de una prestigiosa figura política como el Dr. Luis María Argaña y sacar "definitivamente" del escenario político y democrático al Gral. (S.R.) Lino Cesar Oviedo.
Resultado del montaje de una farsa callejera, es que hoy Lino Cesar Oviedo y todos los seguidores del movimiento UNACE (Unión Nacional de Colorados ƒticos), "oviedistas", o como quiera llamárseles, se encuentren donde se encuentren son perseguidos políticos.
Demás estará decir, que una nueva acusación sin fundamentos fue lanzada en contra del Gral. Oviedo, (aprovechando la oportunidad) la de "autor moral" del supuesto magnicidio del Dr. Argaña.
Un dato peculiar es que a quién menos molestaba políticamente el Dr. Argaña, era justamente a Lino Oviedo, siendo que en su mejor momento y con todo su partido a favor le ganó las elecciones internas del Partido Colorado. Sin hacer mención a la descarada, irregular, desprolija y falta de derecho, investigación "oficial" del supuesto magnicidio. La que desde el primer momento ha manejado "hipótesis" (por llamarlas de alguna manera) carentes de todo sentido criminalístico, policial y judicial.
Dice el dicho que: "para muestra basta un botón"... sirva como muestra la última jugada de quienes hoy gobiernan la República del Paraguay. Han ofrecido los familiares del desaparecido Dr. Argaña, al más desenfadado estilo del lejano oeste, una suma de 100.000 dólares americanos por "la cabeza de Lino Oviedo" (algunas fuentes periodísticas, aseguran que la recompensa ofrecida es de $1.000.000 entregado muerto, $2.000.00 entregado Vivo). Como podrán apreciar se arremete en forma intempestiva, contra alguien a quién la justicia no ha juzgado ni emitido condena al respecto de lo que se le pretende acusar.